Muerte y Resurrección

By Hao

Después de una divertida noche de cena, risas, de recibir en el Ondarra por parte de extraños regalos extraños (un cangrejo manco, un corazón relleno de poliespán, una pistola de agua-extintor llamado Water Blaster y una peonza) y despedidas, me despierto al día siguiente por obligación a las 7:20h.

Tras cagarme en mí por haber cogido un billete para estas insufribles horas de la mañana (8.30h), termino de hacer la maleta. Seguro que me dejo algo.

Llego a Pio XII con el tiempo justo para dejar las maletas y montarme en el autobús.

Estoy destrozado. Al menos es un Alsa Supra, el asiento es amplio e individual y te dan algo de comer y beber durante el viaje. Gasto mis últimas fuerzas en levantarme, ir hacia el revistero y coger el DiarioVasco. Portada, contraportada, página 1, página 2, zzz…

Me despierto y estamos subiendo Etxegarate. Afuera, un precioso paisaje invernal con toda la montaña y la carretera cubiertos por una densa capa de nieve blanquérrima que desprenden una paz y tranquilidad imperturbable. Recojo los papeles esparcidos por el suelo que antes formaban un DiarioVasco y continuo con mi sueño.

Mi segundo amanecer es en algún lugar entre Álava y Castilla. Un cartel en el exterior reza: “Burgos. Cabeza de Castilla. Tierras del Cid”.
Aunque el paisaje no está nevado, la escarcha presente en el terreno hace indicar que a las ovejas no les debe de estar haciendo ni puta gracia que el pastor las tenga dando vueltas ahí fuera.

Descubro que delante de mí la bandeja está desplegada y reposa sobre ella un paquete de Pastas de Té. Me cago en mí again por quedarme sin bebida y sin auriculares por haber estado dormido cuando la azafata hacía el primer reparto. Tomo como nota mental el intentar estar despierto para el siguiente.

Esta vez no fallo y mi comida de Reyes consiste en 2 panes de leche con jamón serrano y queso y una lata de Coca-Cola. Me vale todo.

Llego a Madrid a las 14.15 y para las 14.45 ya estoy en casa.

Mis compañeros de piso no están, asi que por esta vez soy el primero en regresar tras estas vacaciones navideñas.

Para variar, la casa está hecha una mierda.

Parece como si aquel último día lectivo de diciembre hubiera tenido lugar un terremoto en Madrid, obligándonos a hacer las maletas y abandonar nuestra vivienda rápidamente.

Restos de comida, bolsas y cartones en la cocina, algunos platos sin fregar, el salón desordenado, la ropa tendida y sin recoger (??!!) y otros indicios que llevan a uno a pensar de que sí que hubo gente viviendo aquí en vacaciones.

Todavía no he subido mis maletas a mi habitación cuando me doy cuenta de otra cosa. Los peces

Por si no lo sabiáis, a principios de noviembre le regalamos a mi compañero 2 peces, los de agua fría de toda la vida.
Uno era muy feo (razón por la cual le escogimos), multicolor (ó multiétnico, como queráis) y ojos saltones al que bautizamos “E.T”. El otro es uno de esos míticos peces de color naranja y por el simple hecho de no presentar ninguna característica especial, sigue sin nombre.
Aunque fueron un regalo, el agraciado los califica como “castigo”, pues en cierta manera le regalamos el tener que darles de comer y cambiarles el agua de la pecera todos los días.

Volviendo al tema, sobre la mesa-comedor del salón estaba la pecera y en ella nadaba torpemente E.T en un agua sucia y translúcida con el fondo repleto de sus propias heces.

Al lado, en un pequeño cubo azul de unos 2 litros de capacidad reposaba el otro, con la particularidad de que su estado de reposo se parecía al estado de muerto de los peces, es decir, ladeado, los ojos semi-cerrados, sin movimiento y semi-flotando.

En un rápido proceso de reanimación que puedo calificar como “boca a boca humano-pez sin contacto físico”, es decir, dándole ligeros golpecitos con un palo y diciéndole cosas como “¿estás vivo?” ó “no te mueras…” descubro sorprendido que el pez sigue respirando.

Después, limpié la pecera, cambié el agua, añadí unas gotas de anticloro, devolví a los 2 a su nuevo medio, esta vez puro y cristalino, y les di de comer, rezando al Dios Poseidón por su mejora y pronta recuperación.

A día de hoy, E.T nada alegremente por la pecera mientras que el pronóstico para el naranja es reservado.

9 comentarios para “Muerte y Resurrección”

  1. Mary Dice:

    Nooooooooooo!!!!!! Que mis pececillos no mueran!!!! Hao, hablales, miralos, dales mimos!!!! Haz algo!!!!!

  2. power Dice:

    jaja muy bueno hao!!! esperemos no tener que esperar otra burrada de tiempo hasta volver a leer un texto TAN BUENO!!!!! jaja….

  3. Imanol Dice:

    Ponles un poco de plancton.
    Un abrazo.

  4. caballero Dice:

    yo creo q con un poco de fuet…

  5. Bastooo Dice:

    Echales turrón, que es navidad!

  6. irati Dice:

    voto por sacrificar el fabuloso aspecto del frigo del low y donar el cangrejo-cojo a la pecera de hao. igual así se animan un poquillo… y les sube el autoestima!!

  7. Gorka Dice:

    me ha gustado mucho el texto. Me ha conmovido el “no te mueras”. Menos mal que no…

    Suerte en el caos madrileño

  8. Mary Dice:

    me duele ser yo la que os de la noticia pero el pez naranja ha fallecido. os ruego un minuto de silencio (no tecleeis por favor) y un grito de animo para E.T. que ahora tiene que aguantar él solo a los del piso de madrid…
    Te echaremos de menos pez naranja, sabes que yo siempre te quise!

  9. GeiB Dice:

    ASESINOS!!!!

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