Empezar la jugada desde atrás.
Avanzar por la banda derecha con el balón pegado a los pies. Levantar la vista y analizar la situación.
Con una elegante pared (tiki-taka al estilo puro) superar al primer contrincante.
Seguir corriendo hacia el área rival.
Driblar a 2 jugadores con unas cuantas bicicletas, dejando alguna que otra cadera desencajada por el camino.
Internada por el pico del área y con un efectivo amago quitarse de encima al último defensa. Sólamente queda el guardameta.
Chutar directamente a gol es la mejor opción. Un tiro no muy fuerte, colocado a la escuadra, donde el portero es incapaz de llegar.
Debido al buen desayuno tomado por la mañana y a un error de cálculo , el lanzamiento sale fuerte, muy fuerte.
El balón adquiere una trayectoria ascendente, por encima de la portería rival y de la propia verja que delimita el campo de juego. (!Ensayo!)
Finalmente, tras cruzar la A-6, termina a 160 metros del punto de partida, en un patio ajardinado, y delante de unas famosas escaleras…
Tras maldecir y acordarse de la madre de las 8 vitaminas (y el hierro) de los cereales Kellog´s, acercarse a la verja resignado por la ocasión fallida.
Una vez llegados aquí, mítica estampa de patio de colegio:
10 personas mirando abobadas y pensando dónde habrá ido a parar el balón, pero ninguna yendo a buscarlo.
Cómo no, la ley de la Botella manda.
¡Protesto! Como último recurso, apelar a la ley del Vaso, al igual que el abogado de una película judicial americana se ampara bajo la Quinta Enmienda.
Recurso rechazado.
Sólo queda coger una gran bocanada de aire y gritar:
¡¡EYY!! ¡¡¿¿NOS PUEDES PASAR EL BALÓN??!!

(Imagen de Google Maps. Clic para ampliar)